Exorcismo, todos hemos pasado por él

El exorcismo, según la RAE, Real Academia de la Lengua española, significa conjuro contra el espíritu maligno. Seria el método practicado por los representantes de la iglesia católica (sacerdotes) y que presuponen la existencia del maligno, como ente negativa.
La cual cosa, la sólo presuposición de su existencia ya estaría otorgándole cierta fuerza al maligno, al creer en el facilita su manifestación y no es de extrañar que los llamados exorcistas más que resolver los casos de “exorcismo” los atraigan.
El representante del demonio o el mismísimo demonio, (más de uno se santiguará al nombrarlo), se supone se manifiesta a través de una persona, que pasaría a llamarse poseído o poseso.
Según el Cardenal Medina, prefecto de la congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, durante la presentación del nuevo rito de exorcismos en enero del 1999 (el antiguo databa del 1614) definió el significado de exorcismo como una antigua y particular forma de oración que la Iglesia emplea contra el poder del diablo.
En la Biblia hay un sin fin de referencias al exorcismo, entre ellas referencias al propio Jesús, que fue en ultima instancia quien trasmitió la capacidad y responsabilidad de exorcizar a los actuales sacerdotes. Ejemplo: Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento. Mateo 17,18.
Nos pudiera parecer que nosotros estaremos lejos de cualquier ritual de exorcismo, pero como el fin del exorcismo es de protegernos del mal, no simplemente ahuyentarlo cuando ya ha poseído nuestro cuerpo y se manifiesta, un ritual de exorcismo por el cual todos pasamos al menos los que son bautizados, es el ritual llamado exorcismo simple.
El exorcismo simple se reza en el rito de bautismo y todos lo neonatos pasan por el sin que se percaten los familiares, que ahora ya se enteraran al leer estas líneas.
Luego está el exorcismo solemne, cuando ya hay una posesión verificada por un exorcista con la debida licencia, el cual siendo sacerdote lleva acabo el ritual de exorcización. El sacerdote tiene que tener el permiso de un obispo o directamente el permiso de la Santa Sede, quien puede otorgarle al sacerdote el oficio del exorcista.
Sin lugar a dudas, quien puso más en auge el tema del exorcismo y los poseídos, fue la película El Exorcista (The Exorcist) en 1973 del director William Friedkin, quien con el guión de W.P. Blatty, nos sumergió en este mundo de las almas poseídas por el maligno, mediante escenas de impactante dramatismo que pasaron a la posteridad.











