La maldición de Tutankamón, numerosas muertes en cadena

Cuando en 1922, Howard Carter y sus colaboradores irrumpieron la última morada de Tutankamón, ni se imaginaban el revuelo que iban a organizar, no sólo por el valor cultural del hallazgo, que sin duda tiene, si no que como pasa hoy en día, a mediados del siglo xx ya estaban pululando lo que se viene a llamar hoy “la prensa sensacionalista” y pronto hicieron carnaza de los acontecimientos que sucedieron al año siguiente del descubrimiento.
Lord Carnarvon, que financió el descubrimiento, fue picado por unos mosquitos, contrayendo fiebre y su estado empeoró rápidamente. Fue trasladado al Cairo, donde muere el 5 de abril de 1923. A partir de este suceso ya empieza la especulación sobre una posible maldición, si bien hay que decir que Carnarvon contaba con 57 años y su salud ya hacía años que era muy débil.
A partir de ahí, empiezan a suceder toda una clase de fenómenos extraños, como el apagón de toda la ciudad del Cairo en el momento justo de la muerte de Carnarvon.
Por otro lado, Jorge Benedite, egiptólogo que trabaja para el Louvre muere junto su compañero Arturo Mace, poco después de visitar la tumba; luego siguen el hermano de lord Carnarvon, el secretario de Howard Carter… así relacionadas directamente con la tumba, hasta un total de 26 muertes inexplicables, la gran mayoría por enfermedades.
Miles de diarios y todo tipo de medios de comunicación, disparan la noticia de la posible maldición y cada vez se hace más fuerte esta idea.
Los reporteros ávidos de información y escándalo llegan a mezclar hechos reales con ficticios, como la existencia de una inscripción en la tumba: “Los que entren en esta tumba sagrada se verán muy pronto tocados por las alas de la muerte”.
Sin embargo, tantas muertes en cadena no son suficientes para respaldar la idea de la maldición, la supuesta venganza del faraón desde la tumba para quienes osaron profanarlo. Todas esas defunciones, no son del todo raras, y más por aquella época con el clima de Egipto peculiarmente favorecedor de enfermedades.
Falacia o no, muchas hipótesis se han vertido sobre este tema, como posibles hongos microscópicos encerrados en el aire corrompido de milenios, llegando a infectar a quienes respiraran ese aire, está hipótesis es mucho más plausible que la existencia de la maldición.
Lo que ya nos hace dudar mucho y compensar la balanza a favor de la ausente maldición del faraón, es saber que los principales implicados, Howard Carter, Evelyn Carnarvon y el arqueólogo Callender, que colaboraron con él en la apertura de la tumba, vivieron una vida normal, terminándola felizmente muchos años después.
Foto vía: six-colour y sandrovannini












Aun no se como saben describir unos dibujos, aunque los egipcios de ahora hablen esa lengua no creo que sepan leer dibujos, para mi muchos de estos descritos son inventados, pero no puedo decir qu estan mintiendo
aha entiendo tu postura Sonia, los egipcios actuales no pero los egiptólogos, los científicos especializados si saben leer los jeroglificos. Gracias por dar tu opinión, saludoss
Ooooo WOW como no me habia dado cuenta de las maravillas de este mundo y de lo que estamos viviendo