Los asirio-babilónicos, los padres de la astrología
Yendo atrás en el tiempo, los primeros testimonios escritos sobre astrología, los encontramos en la civilización asirio o babilónica. Se encontraron en el lugar donde surgía la antigua Nínive, unas 4.000 tablas redactadas con caracteres cuneiformes.
Dichas tablas formaban parte de la extinta biblioteca del rey Asurbanipal (668-626 a. de C.) y contenían predicciones astrológicas basadas en observaciones astronómicas y meteorológicas que se remontan al 2000 a. de C.
Todo hace suponer que la lengua original de las predicciones era el sumerio, del cual fueron traducidas por los babilónicos.
El pueblo sumerio vivió en el valle de los dos ríos, Mesopotamia, en el tercer milenio a. de C. fue el mismo enclave que ocuparon posteriormente los babilónicos. Por lo tanto los babilónicos heredaron todos sus amplios conocimientos de los sumerios, civilización existente mucho antes.
Babilonia se convirtió en la cuna de la astrología, donde fue macerando por los astrólogos babilónicos, quienes observando el aspecto externo de los planetas, les atribuyeron una serie de caracteres o cualidades atendiendo a estos aspectos externos y observables.
Así por ejemplo, a Venus, que en el firmamento se ve como una estrella de luminosidad muy potente y clara, fue asociada al principio de fecundidad, belleza y de amor.
Marte, por su parte de resplandeciente halo rojizo, se le asoció con los cambios bruscos o violentos y su estandarte las guerras.
Mercurio, debido a sus apariciones tanto como luminaria matutina y luminaria vespertina, lo asociaron con ambos sexos otorgándole una inteligencia potente, ya que sacaba lo mejor de ambos sexos; se convirtió en el guardián de los archivos y en el dios de la escritura.
Así sucesivamente con los restantes planetas. Curioso como nacieron las cualidades asociadas a los planetas, que han llegado intactas hasta nuestros días y que aún hoy es la base de la astrología.
Foto vía: arehana











