Los extraterrestres existen, pero aún no han contactado con nosotros
Esta segunda hipótesis para responder la paradoja de Fermi, que nos planteó la idea de:
Sí, vale, los cálculos matemáticos indican que los extraterrestres existen, pero ¿donde están? La segunda hipótesis para responder está incógnita, aseguraría que los extraterrestres existen pero que si bien deben de estar ahí fuera, todavía no se han comunicado con nosotros.
La falta de comunicación se justificaría con tan solo observar la inmensa lejanía de las estrellas y deducir que el viaje interestelar hasta llegar a nuestro planeta resultaría casi imposible.
A la velocidad de la luz, desde la Tierra se tardarían más de 4 años en llegar a la estrella más próxima o millones de años si nos dirigiéramos hacia otras galaxias. Por lo tanto como no hayan encontrado otro medio de viajar más potente que la velocidad de la luz, podemos quedarnos sentados a esperar que lleguen.
Por eso desde hace tiempo se viene hilvanando la idea de los todavía inexplorados agujeros negros pueden ser unas puertas interestelares, donde el espacio y el tiempo se ve comprimido, facilitando el trascurso de un lugar a otro remotamente alejados.
Por otro lado se piensa que los extraterrestres capaces de hacer esa proeza y llegar hasta nosotros en un tiempo razonable, tal vez hayan decidido de antemano no viajar hasta nosotros, por considerarlo un desgaste físico importante, por lo que se quedarían bien cómodos en sus lugares de origen y en su lugar enviarían a sofisticadas máquinas que harían su trabajo de campo.
Algunos científicos creen, que estaríamos siendo bombardeados por ondas gravitatorias, partículas exóticas o sistemas desconocidos enviados por civilizaciones extraterrestres con el fin de ser recibidas y contestadas, pero nuestra capacidad aún no estaría preparada para identificar dichas señales.
Y si aún siendo más optimistas dispusiéramos de la tecnología necesaria para descifrar y captar esas señales, tendríamos aún el inconveniente de saber donde enfocar para captarlas, ya que el universo es inmerso y tal vez no sepamos donde buscarlas o ya las hayamos recibido pasándonos inadvertidas.
Esta hipótesis es la base del proyecto SETI (búsqueda científica de señales extraterrestres) que en última instancia se vio impulsado o inspirado en sus inicios por la paradoja de Fermi.
Además, visto las civilizaciones que nos precedieron incluso la nuestra, observando los daños que infringimos a la naturaleza con nuestra supuesta evolución tecnológica, cabe preguntarse si es posible convertirse en civilización avanzada sin autodestruirse en el proceso.
Existirían muchas civilizaciones tan desarrolladas como la nuestra, pero igual de impotentes para emprender tan largos viajes y comunicarse. Y si alguna civilización lo logrará, tal vez corriera con el peligro de autodestruirse por su propio potencial o sus actuaciones erróneas.
Tristemente, aunque el Universo estuviera repleto de vida ésta quedaría fuera de nuestro alcance, al menos por ahora…











